(Continúa de la historia de Jaime)

Días antes de la Navidad del 2012, yo estaba concentrada trabajando con mi computadora cuando sonó el teléfono. Mi pareja respondió, y a medida de que se acercaba a mi, escuchaba que decía “¿Quién es? Ah… (murmullos inentendibles)… ¿Common Hope?”

Rápidamente me di vuelta y le dije “Dame el teléfono”, olvidando el “por favor”. Simplemente, lo sabía.

“Hola, ¿Terry? Soy Jaime.”

Así comenzó el increíble camino hacia la reunión sorpresa con mi ex becario de Common Hope, Jaime David Obando.

Muchos años atrás había decidido ayudar a un niño de Guatemala a través de Common Hope, una organización altamente recomendada por mi hermano, quien ya colaboraba becando a un niño. En parte porque mi hijo Jesse ya estaba en la secundaria, y en parte porque siempre imaginé que la mayoría de los potenciales donantes estarían más interesados en un niño pequeño que en uno mayor, pedí colaborar con un niño de la edad de mi hijo. Common Hope nos regaló a Jaime, de 14 años. Todavía recuerdo qué emoción cuando recibimos, a través de Common Hope, la primera carta de Jaime, la que compartí orgullosa esa noche durante una cena con amigos.

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Terry junto a su hijo Jesse, quien también colaboraba con la beca para Jaime

Seguimos entusiasmadísimos su progreso, que Jaime nos transmitía con gran honestidad, junto con historias de su familia. Doce años pasaron rápidamente, y al cumplir los 26 años, Jaime dejó de ser elegible para el programa. Él y yo perdimos contacto.

No supe nada más de la vida de Jaime hasta que con su llamado y posterior carta descubrí su increíble trayectoria. ¡Mi pequeño becado se había graduado de la universidad en Guatemala, se había casado con una mujer norteamericana que conoció cuando ella estudiaba español allí, y ahora trabajaba como analista de sistemas en Los Angeles, esperando su permiso de residencia!

Esa fantástica noche me enteré que, con gran esfuerzo, Jaime me había estado rastreando, y que estaba probando un número de teléfono que había obtenido. Todo para agradecerme por la ayuda brindada para poder estudiar, y contarme acerca de todas las oportunidades que gracias a eso pudo aprovechar. No hace falta aclarar que al escuchar su agradecimiento, lloré de felicidad y agradecimiento por este regalo que Jaime me estaba haciendo.

“Este es el mejor regalo de Navidad que jamás recibí” sollocé al teléfono.

Y lo sigue siendo.

Ahora bien, ¡yo también tenía una sorpresa para Jaime! Después de que él y su esposa Laura decidieran apoyar a un niño, Dennis, a través de Common Hope (convirtiéndolo en el primer “becario de segunda generación”), la organización invitó a Jaime como orador principal para la cena anual de Common Hope en Chicago, en Septiembre del 2013. Cual conspiradores, organizamos con ellos y con Laura para que pudiera encontrarme con Jaime en ese evento.

El gran día llegó, y tuve que esperar pacientemente en fila mientras otros asistentes saludaban a Jaime. Ya frente a él, miré a mi (¡altísimo!) becario y le dije “Hola Jaime, soy Terry”.  ¡Alegría por todos lados y hermosos abrazos, contenidos durante tantos años!

La gente de Common Hope fue muy atenta y permitió que nos sentáramos juntos durante el desayuno donde Jaime compartió con nosotros sus deseos y ambiciones. Muchos de sus pensamientos estaban orientados a mejorar la educación en su país y la alfabetización digital para los niños guatemaltecos. Estaba tan entusiasmado hablando sobre esos temas que le pregunté (casi en chiste) si no querría ser presidente de Guatemala. “¡No, por favor!” me interrumpió Laura sonriendo “¡No lo animes!”.  A medida que la conversación avanzaba, yo quedaba más y más impresionada por la excelente combinación de idealismo y pragmatismo en el pensamiento de Jaime. Yo brillaba de la emoción al descubrir en qué se había transformado aquél niño de las fotos.

La madre de Jaime no pudo estar presente esa noche para escuchar su excelente y y emotivo discurso. En aquél momento me imaginé representándola, y me sentí tan orgullosa. Imaginé que le decía a ella lo que me había escrito a mi: “Estaré por siempre agradecido a ti, y a mis padres… Ahora soy un hombre con educación, un profesional con título universitario, con muchas ideas para ayudar a otros niños de mi país…”

Quizás pocos recibirán, como yo, un llamado misterioso para navidad, pero todas las personas con las que compartí la historia de Jaime quieren ver sus fotos, quieren saber más sobre su vida. Las ganas de ayudar están. Después de Jaime he becado a otras 2 niñas adolescentes. Mi becada actual, Lourdes, tiene una gran determinación para terminar sus estudios y convertirse en maestra o en médica. Mi mayor deseo para ella es que resulte ser la afortunada portadora de esos fantásticos “genes de Jaime”.

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Terry

— Terry Kidner la sponsor de Jaime. Lee su historia.

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