Algunos decían que parecía un ninja. Otros, que estaba vestido para ir a la iglesia. De cualquier modo, este niño de Atlanta merece ser vitoreado como un héroe navideño.

En la cafetería del Hospital de Niños de Atlanta, Jerry Hatcher Jr., de 8 años, escondido detrás del mostrador, sorprendía a quienes iban a pagar su desayuno con una amplia sonrisa y las mágicas palabras “¡Feliz Navidad, hoy invito yo!”.

Después de gran insistencia, finalmente explicó porqué hacía eso: a él le gusta ser voluntario, y realiza sus actividades principalmente en hogares de ancianos. La semana anterior Jerry le comentó a su familia que quería hacer algo más grande, algo de mayor impacto. El padre le preguntó “¿Estarías dispuesto a resignar una Play Station para pagarle la comida a extraños?” Jerry no lo dudó. “Quiero devolver a la gente un poco de lo que han hecho por mi hermanito cuando estuvo internado aquí. Si no fuera por ellos, él ya no estaría hoy con nosotros”, dijo Jerry.

A medida que la gente se iba enterando de que había un niño invitando el desayuno en la cafetería del hospital, y siendo conscientes de su presupuesto limitado, algunos se acercaron al niño y le entregaron dinero para que pudiera continuar con su gran labor. Otros admiradores, como los pilotos del helicóptero-ambulancia, lo invitaron a visitarlo. Su respuesta: “No, todavía tengo trabajo aquí”. Una sola palabra: INCREÍBLE.

Compró el desayuno para alrededor de 100 personas. El 100% de las personas le expresaron su agradecimiento y su felicidad. Algunos lloraron, otros lo abrazaron. Un niño que había pasado por una cirugía en la cabeza cuando vio a Jerry se iluminó, y en ese momento se conectaron con la mirada con la complicidad que solamente los niños en su infancia y con su inocencia pueden lograr.

Un héroe navideño, Jerry Hatcher Jr. se transformó en un modelo y ejemplo, una real fuente de inspiración.

¡Gracias Jerry!

 

Fuentes: Atlanta Journal Constitution and WSBTV (ambas notas en Inglés)