Desde una tierra inhóspita y desértica, nos llega una historia de esperanza… Había quienes lo creían un loco, pero finalmente debieron reconocerlo un genio. Yacouba Sawadogo, un campesino de Burkina Faso, solucionó un problema que ni las organizaciones humanitarias ni los científicos investigadores habían logrado descifrar.

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La sobre-explotación agrícola, el sobre-pastoreo, y la sobre-población, han tenido terribles consecuencias sobre la tierra en Burkina Faso, un país en el interior del continente africano. Los esfuerzos internacionales de los científicos no habían producido grandes avances sobre el problema de la desertificación de la tierra, hasta que Yacouba decidió tomar el asunto en sus propias manos.  En 1980, comenzó a practicar una metodología ancestral de siembra y cultivo, llamada “Zai”, logrando el crecimiento de la vegetación y mejorando la calidad de la tierra.

Zai es una técnica muy simple y de bajo costo: con una pala o un hacha, se cavan pequeños pozos en la tierra que posteriormente son llenados con abono y semillas. Estos pozos reciben y son capaces de almacenar el agua de la temporada de lluvias, logrando retener la humedad durante la época de sequía.

Zai

La técnica Zai propone lo opuesto a las prácticas locales, por lo que en la época de sequía Yacouba debía trabajar arduamente con su hacha para preparar la tierra para la llegada de las lluvias. Sus vecinos se reían de él, pero pronto debieron reconocen que tenía razón. En tan sólo 20 años, logró convertir una tierra vacía y desolada en un bosque de 30 acres, lleno de vida y con más de 60 especies de árboles.

Yacouba Sawadogo

Yacouba es generoso: comparte su conocimiento con quien quiera aprender, dictando talleres en su tierra, enseñando a los visitantes y juntando a las personas para crear nuevos lazos de amistad. “Quiero que este programa de entrenamiento sea el punto de partida para fructíferos intercambios en la región”, dice. Los campesinos de tierras vecinas lo visitan pidiendo consejos y semillas de excelente calidad. “Si te quedas en tu pequeña esquina del mundo, tus conocimientos no servirán a la humanidad”, reflexiona.

Su comprensión del mundo y la conservación son profundas: “Si cortamos 10 árboles diariamente y ni siquiera plantamos uno en un año, vamos directo a la destrucción”.

En el 2010, Mark Dodd, cineasta ganador de varios premios, filmó un documental basado en las experiencias de Yacouba, llamado “El hombre que detuvo al desierto“. La película ayuda a desmentir el concepto general de que Africa necesita del resto del mundo para solucionar sus problemas. “Debemos dejar de enseñar y hablar, para comenzar a aprender y escuchar lo que los campesinos tienen para decir,” dice Chris Reji, del Centro de Cooperación Internacional, experto en conservación de la tierra y el agua.

Conoce a Yacouba y su increíble trabajo en este avance del documental de Mark Dodd:

 

Source: Oddity Central