Todo niño sueña alguna vez con crecer y convertirse en súper-héroe. Los súper-héroes de ficción usan sus poderes para salvar vidas, pero a veces todo lo que uno necesita para ser un verdadero héroe es un poco de coraje y sacrificio para hacer una diferencia en la vida de los demás. Ser donante de médula ósea es ese tipo de acción.

Ser donante de médula ósea requiere primero ser incorporado a un Banco de Datos Genéticos que recoge la información genética de potencial donantes (mediante una pequeña extracción de sangre) y luego la coteja para encontrar un receptor compatible que necesite un transplante de médula. Hay distintas formas de donar médula, las cuales acarrean riesgos e inconvenientes mínimos para el donante.

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Sólo dos entre 40.000 personas son compatibles para transplante, por lo que es vital crear registros muy grandes y variados. Una base de datos global de registros genéticos ya cuenta con más de 24 millones de registros, lo que incrementa las posibilidades de encontrar donantes compatibles para los pacientes – una experiencia increíble de colaboración internacional.

Les compartimos aquí algunos ejemplos de súper-héroes reales que donaron médula ósea para salvar la vida de personas que no conocían:

Jonathan decidió que quería volverse donante de médula y se unió al registro de Be The Match cuando era estudiante de la Escuela de Negocios de Texas. Cuatro años más tarde se determinó que tenía la mejor compatibilidad con una mujer con linfoma no Hodgkin. Aunque sus amigos y familiares estaban escépticos con respecto a su decisión, Jonathan no dudó y donó células madre de la sangre periférica (PBSC por sus siglas en inglés) para salvar la vida de la mujer. Él y Meissa (la mujer que recibió la donación) siguieron en contacto y cuando el cáncer de Melissa volvió 3 años después, Jonathan estuvo otra vez allí para donar PBSC una segunda vez. Aunque Jonathan sufrió unos mínimos efectos secundarios (un poco de dolor y jaquecas), los beneficios superaron por lejos a los aspectos negativos. “Una vez que recibes el llamado y puedes donar”, cuenta, “eres el héroe para al menos una persona. Es la mejor sensación – eres un héroe.”

Erma comenzó a promocionar Be The Match cuando su esposo, Franco, fue diagnosticado con mieloma múltiple y necesitó un transplante de médula ósea. Sus probabilidades de encontrar un donante compatible eran bajas, dado que sólo 7% de los miembros del registro de Be The Match son afro-americanos, y la persona compatible normalmente comparte los mismos ancestros del paciente. Erma trabajó duro para reclutar donantes para el registro, de manera que sus 5 hijos no tuvieran que crecer sin su padre. Con una diferencia de tan sólo 2 días, Erma se enteró de que no sólo habían ubicado a un donante para su esposo, sino que ella misma era compatible con un paciente con leucemia que necesitaba un transplante. Aunque estaba nerviosa por su donación, Erma sabía que del mismo modo que su esposo tenía la oportunidad de recibir una donación, ella podía dar la misma oportunidad a otra persona, y eso era lo que debía hacer. Erma pudo salvar la vida de esa persona, y el donante de Franco le ayudó a prolongar su vida, algo que su familia agradecerá eternamente. Erma explica que “hace 10 años, no sabía nada sobre la donación de médula ósea o Be The Match. Hoy, hago todo lo posible para difundirlo. Todos deberían involucrarse: desde incorporarse a un registro o donar células de cordón umblical, hasta informar y ayudar a crear mayor conciencia en las personas.”

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Cuando Lisa se unió al registro de Be The Match, no pudo imaginarse que estaría ganando una amistad de por vida. Desde el primer contacto telefónico con Pam, la receptora del transplante, sintió que estaba hablando con una vieja amiga a quien no veía desde hacia años. Lisa se unió al registro en 1990, cuando lo integraban tan sólo 20.000 personas, y su compatibilidad con Pam fue determinada tan sólo 5 meses después. Estaba muy emocionada de ser donante, consciente de que ella querría que hicieran lo mismo por ella o por alguien de su familia si llegara a necesitarlo. Lisa y Pam se volvieron muy buenas amigas con los años, pero Lisa donaría nuevamente aún sin mediar esta relación. “Le diría a todas las personas que tienen la oportunidad de donar que lo hagan. No hay otra recompensa como ésta. Aunque no hubiera conocido a Pam y nos hubiéramos hecho amigas, el sólo hecho de saber que ella estaba viva hubiera bastado para mi.”

En Argentina, Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas incentiva a los argentinos a donar médula ósea, algo que no era una práctica común en el país hasta la creación del Registro en 2003. Fue a través de este registro que Virginia conoció a Carolina, y pudo salvarle la vida con una donación de médula. “Esto nos unirá de por vida”, dice Virginia. “Hoy llevo una vida normal, ” explica Carolina. “Soy un ejemplo de buena calidad de vida luego de un transplante”. Laura Vaccarone tambien ha estado esperando por una donación de médula ósea para su hija adoptiva Rafaela que sufre una rara enfermedad, con sólo 5 casos conocidos en el mundo. “La gente tiene que saber cuánto pueden ayudar con una pequeña donación de sangre, sin ningún riesgo. Con un pequeño gesto pueden salvar una vida.”

Source: Be The Match, INCUCAI